Viajar de la mano

Perseguir el propósito (llevar…acompañar…conectar…a las personas a un viaje) con un guía implica acompañar a las personas en su despertar para que la vida en esta tierra tenga sentido. Para que deje historia. Huella. Para que ese viaje (la vida) tenga para cada uno un tema, que resuene, (musical) que lo identifique=id=propósito. 

¿Viajar…pero a dónde? A destinos desconocidos, exóticos, vírgenes, apasionantes, aquellos donde no se pueden obtener fotos que generen likes, donde descubrirás paisajes increíbles, maravillosos, luminosos.

La propuesta es viajar a tu verdadero ser.

El viaje implica tomarnos de la mano y volver a casa, reencontrarnos con nuestro yo puro, nuestro paisaje maravilloso, un territorio único.

El recorrido es tan corto como encontrarme conmigo. El camino es tan largo como las barreras que he bajado, como los muros que he construido en mi historia. Esos obstáculos tienen una cerradura que sólo vos podrás abrir. Será pasar de las creencias a la sabiduría.

 Todo te resonará…las imágenes, las palabras, los conceptos, te sonaran música conocida…como esa canción que de chicos escuchábamos con alocada pasión (te diste cuenta que el playlist de un niño no tiene más de tres temas?), con ganas de repetir…como los postres de mamá o de la abuela.

Querés ser viajero o turista?

El viajero se abre a enfrentar y disfrutar experiencias, a perder el control. Este se anima a salir de su zona de confort. El viaje implica ir hacia tu ser, donde sólo allí está tu felicidad, tu verdad.

Vos sólo podes viajar allí. Podes tener un guía, no un chofer que viaje contigo, no un piloto aéreo o capitán de barco…sólo vos.

Un viaje que requiere traer tu sensiblidad y disposición: abierto a dejarte sorprender por los paisajes más maravillosos y desconocidos de tu interior.

Una recomendación para el recorrido es esencial de tener en cuenta: venir ligero de equipaje. Poca carga. Hay que soltar las creencias, temores, mandatos, sesgos de percepción. Claro que no es fácil. Estas cargas nos arropan, nos abrigan, ya sabemos como nos caen, y nos calzan. Esos vestuarios, esas mascaras, esos disfraces incomodan para este viaje esencial.

Descubrir que persona significa máscara es empezar a despertar. Este disfraz lo utilizamos para interactuar con el mundo, representando el personaje que elegimos o estaba ahí esperándonos al final de la fila, durante el proceso de desarrollo adolescente y la primera adultez. Ese lugar al que la vida nos fue llevando, no el destino que seleccionamos libremente.

 

Nos drogamos para acallar nuestras voces interiores. Para silenciar nuestros miles de pensamientos diarios. Las sustancias, la comida, los viajes, la ropa, los amigos…todo aquello que sirva para desconectarnos…para no pensar…para no encontrarnos con nosotros mismos.

El silencio nos espera. El silencio es la condición necesaria para reencontrarse con uno mismo, con nuestra esencia.

 

Pero ahora?: ¿por qué?

Te diste cuenta que esta vida no tiene sentido para vos, que lo que te rodea no te llena. Hay días que no tenés ganas de levantarte de la cama, que no te bancas mas a tu pareja, y no sabes por qué. Tu trabajo se te hace eterno, que sólo te ayuda para que tu único objetivo de vida, el fin de semana, se te haga cada vez más lejano.

 

Y…no estás presente en tu vida. Presentaste justificativo de ausencia y faltas a tu existencia en este tiempo del planeta. Dejaste a tu zombie clon manejando tus decisiones, tus no decisiones, tus discusiones, la defensa de tus razones. Tu ego (ese es el nombre del zombie) te hace la vida más fácil. Además, el resto de la humanidad se encarga de crearte hasta los problemas, por lo que no tenés que preocuparte por casi nada, solo de representar tu enojo, tu fastidio, tus excusas.

 

Pero por algún viento perdido, y seguramente extemporáneo, se te movieron las hojas de tu árbol otoñal, y antes que sigan perdiendo más hojas, decidiste desperezarte, despertarte. Sabes lo que no querés, lo que te hace mal, lo que te hace prisionero…de vos mismo!!!

 

Evitar lo que sentís es el camino inverso a dejar de sufrir…Ser honesto, que es lo que los demás buscan en vos, arranca siendo honesto con uno mismo, con dejar sentir lo que me pasa. Observarlo, entenderlo serán maneras de sublimar mi sufrir… Tenes que tomar la decisión, no entenderlo, o saber que lo debés hacer. Hay que decidirse a emprender el viaje, el único viaje que importa realmente, el que nos vale la vida misma.

Decidirse?Da miedo. Claro, amedrenta no confiar en nosotros mismos…no creemos que podremos con nosotros y con el mundo….El mundo es una ficción, es una ilusión creada por nuestras percepciones, que están filtradas por nuestras creencias y experiencias propias y familiares.

Y si alguien te dijera que nacemos con todas las herramientas necesarias para arreglárnosla durante el viaje de la vida? Si no pedimos nacer…seria posible que la Vida nos enviara a esta experiencia sin las armas para poder sobrellevarla y cumplir con el propósitode la misma? No suena razonable, como tampoco suena con sentido que la vida no tuviera sentido, que no tuviera un propósito…puede ser que sea así, pero entonces será nuestra responsabilidadno haberlo encontrado, no habérnoslo preguntado…

 

Propósito de mi vida?

El tiempo no existe, es una convención humana. Se la simboliza como una línea de tiempo,  una espiral, un circulo, un reloj, un grafico del estado de batería de mi móvil…

Pero nuestra experiencia de vida tiene un inicio y un final cronológico. Entre esos paréntesis ideales, ocurre nuestra vida. Nuestra oportunidad de darle sentido a ese ser no buscado…Aprender dicen unos, trascender lo expresan otros, ser felices propugnan otros (generalmente el Dios Marketing bate ese tambor)…

Si transitamos nuestra vida, si caminamos ese sendero que la Vida nos propone por delante, deberemos saber adonde ir. Así elegiremos como vestirnos, que destinos tomaremos como paradas intermedias, seleccionaremos las personas que nos acompañarán. Ese destino es el propósito. Y tenemos uno. Cada uno tiene el suyo, único e irrepetible. Así se forma el mosaico de la humanidad. Darnos vuelta y no buscarlo implica arruinar la belleza del mosaico en conjunto.

Algunos privilegiados encuentran su propósito andando, casi un proceso intuitivo. El resto de los mortales, como yo, necesitamos que nos guíen en la búsqueda. Esa guía no implica construir la respuesta adecuada a quien la busca. El llevar de la mano el proceso solo busca facilitar la búsqueda, encontrar las preguntas que encuentren respuestas acordes…eso solo vos lo sabes, nadie te conoce mejor que vos, aunque no te conozcas. Tenés que estar despierto para esa búsqueda. Despertar a la conciencia. Ese paso de trascendencia implica una decisión tuya. Como despertar todas las mañanas, es una decisión, del subconsciente o de tu conciencia. Dejar de evitar encontrarse puede implicar replantear muchas de nuestras actividades distractivas (igual a atraer la atención a otro foco).

Somos responsables de nuestra vida. Sí, esa experiencia que no pedimos, que no elegimos padres, nombre, religión, país, barrio, idioma, acento, género. No fuimos llamados a tomar la decisión de dar inicio a mi viaje existencial, sin embargo hacer de este camino un tiempo útil, enriquecedor, pacifico, placentero implica tomar la responsabilidad de su dirección. No hay culpas, no hay causante externo que me diluya esa carga. Yo debo buscar ser maestro de mi vida, no victimizarme. Esto ultimo implica trasladar el volante de mi existencia a otro, que no me conoce como yo debiera (aquí nace la necesidad de conocerme profundamente, viajar a mi interior).  Ese otro pueden ser: los mandatos familiares, mi pareja, mi religión, mi gobierno, mi sociedad, mis amigos, todos excepto el propietario del vehículo…yo. Seguramente un viaje así no terminara bien, ni lo pasare cómodamente. El volante es mío, el ritmo de viaje, las paradas, los paisajes elegidos y buscados son míos, no lo puedo entregar a los culpables de turno: padres, hermanos, pareja, país, jefe, vecinos, padres, pareja, país, jefe, vecinos, padres…

Solo siendo responsable de mi vida, podre ejercer mi libertad…en la dimensión más real, considerando que el libre albedrio, esa característica de nuestro prospecto o manual del usuario que no existe, o al menos aparece en dosis homeopáticas. Tenemos muchos condicionamientos a acceder a ese campo enorme de opciones y herramental que nos ofrece la vida…recordemos que ni elegimos nacer…de allí en adelante buena parte de lo que aparece son condicionamientos. Pero está en uno relativizarlos, siendo lo primero conocerlos.

Asumir mis emociones

Vivimos luchando contra nuestras emociones Diversión (cambio de rumbo, etimología) nos drogamos (sustancias legales como los medicamentos, alcohol, ilegales, shopping, amistades light, comidas, viajes) Pare de sufrir…si, pero es sano dolerme y saber que algo me está pasando y debo verlo….De otra manera me voy de mi centro, me voy de mi ser…no soy yo.

Yéndome de mi me alejo de quienes están en mi corazón, en mi centro, en mi ser. Y el ser está solo, necesita verse solo…reconocer esta cualidad individual: nacemos y morimos solos.

Pero no somos uno? Sí, pero a partir de nuestra individualidad de ser, de sabernos provistos de sones únicos…de un propósito único. El todo se compone de la consciencia de todos los individuos que portan su conciencia.

Soledad de las voces que me acompañan y necesito acallar. Esas gargantas que me susurran, me gritan, me taladra desde mi interior mental.

Necesito silencio para ver. Cerrarlos párpados y así abrir los ojos.

Necesito hacerme cargo de mí mismo…reencontrarme.

 

 

 

 

 

 

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