Tips para no tener tips de viajes.

Me pregunto por qué se ha vuelto tan demandado viajar, tan aspiracional salir de tu casa y tomar un avión a cambio de cuotas y/o sangrías de patrimonio o ingresos.

Parece que salir de la zona de confort se vuelve atractivo. Experimentar lugares nuevos, sabores desconocidos, calles nunca caminadas, rostros y voces jamás encontradas enriquecen a la persona. Experimentar agrega valor a nuestras vidas. Que nuestros ojos se choquen con edificios, paisajes, mezclas de colores le aportan a la mente información o estímulos que agregan valor al dia después…Ser audaces es otra manera de entender este remanido giro de salir de la zona conocida. Animarse, confiar, desafiar, pero sin oponer resistencia. Fluyendo, desplazándose por el camino de la vida como las olas de un mar pacifico, con una brisa que acaricia la superficie del agua.

Mostrar nuestras escenas felices en las redes sociales, con un trago y un paisaje foráneo suele ser un deporte más practicado que correr detrás del valor del dólar, en Argentina. La necesidad de exponernos con una imagen exitosa es un impedimento a la comunicación, ya que nadie puede conectarse con una persona si la contraparte es una imagen y no mi esencia, mi real versión. Y creo que el ser humano crece al comunicarse, y si este intercambio es real hay valor en él, sino es ruido sordo.

Sonidos. Las lenguas que la especie humana utiliza para expresarse y comunicarse son tan variadas y algunas inexpugnables que llaman al asombro, si estamos atentos. Es maravilloso observar cómo los sonidos y la gestualidad varían apenas cruzar una línea de puntos llamada frontera. Completar una experiencia de viaje también significa el esfuerzo de aprender un idioma, al menos las cuestiones básicas que requieren nuestra estadía en tierra de lenguaje extraño.

En pocos días ponemos a prueba quiénes somos…nuestra habilidad de enfrentar desafíos, incertidumbres. Descubrimos en otros conglomerados humanos soluciones diferentes a problemas conocidos: como cruzar una calle o cómo se pide una comida en un restaurante.

Dejarse sorprender por el camino…implica audacia. Nunca ocurre lo temido.
Es muy recomendable el equipaje liviano, dejar correr el ejercicio de determinar lo imprescindible…eliminar de mi mente el “por las dudas”, facilita los movimientos ágiles.

Desterrar el valor del esfuerzo también en los desplazamientos, entendiendo este concepto como aquello que entra en conflicto con nuestra voz interior. Escucharnos implica aguzar el oído hacia nuestra interioridad y nuestro cuerpo.

¿Soledad o muchedumbre? Sucede que los lugares emblemáticos del mundo para el turista global suelen aparecer poblados por multitudes de visitantes que en racimos dispersos obturan vistas, veredas, transportes. La vida en sus puntos de recorrido ofrece sumarnos a la manada, perdiendo así singularidad y perspectiva, casi sin ver dónde pisamos. Es virtuoso no dejarse atrapar por los grupos que con su aparente facilidad de desplazamiento nos llevan de aquí para allá en un frenético tour sin tiempo para nuestro reconocimiento y conexión.

¿Sin embargo, cuando volvemos a nuestros lugares conocidos tendemos a repetir viejos hábitos…y todo lo que aprehendimos? ¿Nuestra neuroplasticidad elongada y renovada donde quedó? ¿En Migraciones del aeropuerto de llegada?
¿Viajamos para recibir muestras gratis de la experiencia de vida?
¿No nos animamos a experimentar pensamientos, costumbres, conversaciones, sabores, colores nuevos?
¿Preferimos vivir dentro de una franja de frecuencia estrecha como el cabello?
Son muchas preguntas para una pobre reflexión viajera, casi nómade.
Quizás emprender el viaje sea eso: abrir muchas preguntas. Animarse a la exposición de situaciones nunca enfrentadas, a cuestiones a resolver.

Puede resonar la sinonimia entre el viaje y la vida, entre el camino y experimentar la existencia. No es original vernos a cada uno de nosotros como simples peregrinos, muchas veces sin saber donde ir…como si fuera imprescindible determinar el destino final. Mi propuesta es apenas tomar la decisión de dar el próximo paso y elegir hacia donde darlo…lo demás vendrá luego. En el mientras tanto abrir bien los ojos, los oídos, los poros y dejarse encandilar por lo que el sendero proponga, sean personas, situaciones, paisajes. Acumular equipaje intangible: sabiduría, que como decimos es igual a conocimiento pasado por el filtro de nuestra propia experiencia. “Saber” vivir dicen los etimólogos.

¿Cual es tu viaje soñado? ¿Cual es tu viaje necesario? ¿Qué esperas? Viajar es una excelente oportunidad de avanzar en tu autoconocimiento.

2 comentarios en “Tips para no tener tips de viajes.”

  1. Gracias Lucio! Tan agudas y certeras tus reflexiones de viajero curioso y siempre dispuesto a sacarle el jugo a la sorpresa…Ligero de equipaje…con nada «por las dudas»y consciente de la necesidad de salir de la zona de confort para crecer…para que no te limite el idioma nuevo, ni las costumbres desconocidas y menos las fotos obligadas y «felices».
    La vuelta al pago de uno,puede tentarte a hábitos que ya te quedan chicos pero por alguna razón aparecen con fuerza y la inercia se apodera de esa audacia vivida allá lejos…casi recién.
    Tranquilo! Nada será igual…nunca más!
    Mi viaje necesario todavía sigue siendo a mi interior…para que pueda ensayar nuevas miradas sobre las mismas cosas. Me maravilla significar experiencias desde un lugar panorámico y cambiar enfoques y prioridades. Obvio que algo de ésto sólo lo dan los años que pudimos vivir DESPIERTOS.
    Sos un GROSSO escribiendo…muy desde el alma…GRACIAS!

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