Quiero cambiar de vida

Muchos de nosotros vivimos una vida que no queremos seguir transitándola. Por alguna razón no bien identificada, nuestra experiencia humana camina por unas callejuelas oscuras, húmedas, poco confortables, inseguras. Además, no sabemos bien adónde nos llevan estas veredas resbaladizas. Nuestra cabeza dirige la mirada hacia abajo, porque tememos tropezarnos con tanto obstáculo oculto. Nuestro hartazgo y angustia crecen, y sin saber muy bien por qué estamos en este punto del mapa.

Hablando de mapa, una de los primeros datos que carecemos es donde estamos parados. Poder volvernos hacia adentro de nosotros mismos es una tarea de contorsionistas muy bien entrenados, parece. Sin embargo, la reflexión solo necesita del primer impulso, hasta que una lejana chispa aparece y queremos ahondar. Pero no siempre es así. Se necesita hambre para que el olfato se despierte. Se necesita sed para que busquemos el agua para saciarla. Es imprescindible querer saber quienes somos para bucear en nuestros ríos subterráneos e íntimos y encontrar los tesoros que yacen en el fondo de nuestro ser. ¿Cómo despertar el hambre, como arrancar esa sed necesarias?  Estando presentes, viviendo el instante, siendo. Podemos lograr que alguien nos dé agua, pero nadie nos dará sed.Underwater Photography of Ocean

Nos preocupamos por eventos que seguramente no van a ocurrir. Pero se nos dice que hay que ser previsores e imaginar todas las opciones, casi todas negativas, que pueden acontecer y atormentar nuestro futuro. Nos provocamos sufrimiento hoy por el trabajo inconsciente y amargo de nuestra mente. Nos duele ahora nuestra imaginación de un futuro peor. Vivir el presente no es olvidarse de planificar, abandonar la previsión esperando que el presente futuro se arregle solo. No es eso, sino desde el hoy, hacer lo que creemos que podemos hacer, y soltar. Aceptar cualquier resultado, actuando desde nuestra responsabilidad de hacer lo mejor que sabemos, estando lo mejor que podemos, o sea conectados con nuestra presencia. Solo así, podremos realizar las mejores acciones para ese mañana imaginado. Tenemos que hacernos responsables de nuestro ser, tal como si fuéramos alguien al que debemos responder por su cuidado. La propuesta es ayudarnos como si nos viéramos a nosotros mismos como nuestro ser más querido que necesita nuestra mano de compañía.

 

De niños nos dominaba la curiosidad. Toda información que capturábamos de alguien con autoridad, o que lográbamos descubrir a través de nuestra inocente observación, era incorporado automáticamente a nuestra memoria RAM. Estábamos transitando el camino de la sabiduría.

De adultos decidimos que ya sabíamos mucho, que no convenía mostrarse curiosos, o inconscientemente la educación nos apagó el hambre de buscar el conocimiento. Tantos años de deglutir lecciones, paquetes de información pre masticadas, nos quitó el reflejo de cazar observaciones, descubrimientos. Si hasta nos olvidamos de quienes somos. La razón dominó y aun reina en nuestras acciones. Solo aquellos movimientos que sean eficaces, que logren un objetivo, son aceptables. A nadie en su sano juicio, se le ocurriría buscar algo que no sabe qué es, solo por el hecho de buscar.

 

Desde aquí te propongo buscar en tu interior. Explorar, observar, rastrillar, escuchar. Volver a ser niños es volver a sorprenderse, a abrir los ojos ante la novedad, frente a la fantasía, a lo inefable, a lo inimaginable. “Dejad que los niños vuelvan a mí”, propuso Jesús. Claramente no era una convocatoria a conformar un jardín de infantes a su alrededor. La inconfesable voluntad de controlar su mensaje y forzar la literalidad, nos desvió de su mensaje: volvamos a ser niños y en esa esencia encontraremos el camino, la verdad y la vida.

Child Jumping Into Body of Water
Una mirada que puede ayudar a encontrar días en paz en nuestro caminar, es lo que se esboza en las líneas anteriores: buscar sin esperar resultados, escucharnos, no prejuzgarnos, querernos, volver a ser niños inocentes. ¿Como se logra todo este listado de lugares comunes e ideales? Solo buscando sin saber qué se busca en nuestro silencio interior, sin distracciones, sin auriculares, sin Netflix, sin evasiones. Conectándonos en modo ser. ¿Querés cambiar?

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