No tengo tiempo.

“La distinción entre el pasado, presente y futuro es sólo una ilusión obstinadamente persistente» (Albert Einstein)

Nuevos tiempos.
Tiempo presente (y pluscuamperfecto, que suena cool).
Viejos tiempos.
Mal tiempo.
Buena cara.
¡Tiempo!

Fotos de stock gratuitas de actitud, agua, bajo el agua, depósitoSiempre me interesó conceptualizar este factor…atrapado dentro de complejas maquinarias llamadas relojes, en sus distintos mecanismos encargados de marcar su paso imparable. ¡Tic! ¡Tac! ¡Tic! ¡Tac! Hasta que los relojes digitales dejaron de tener ritmo auditivo, pero siguieron atrapando dentro de sus cajas el viento que el paso del tiempo produce.
La serie El Túnel del Tiempo fue la primera imagen que me plasmó la presencia de un pasado y un futuro…claro, yo era muy chico. Tony y Douglas me marcaron el libro en sus capítulos principales. Fue algo difícil de entender, ya que en la niñez el tiempo no existe, no se mueve, no corre, no importa.
¿Pero por que es así que un niño puede estar horas ensimismado con su juguete, su diálogo interior, su observación sutil y profunda, sin tomar en cuenta el tiempo empleado? Quizás sea porque no tiene planes, porque no se imagina el futuro que lo espera y que lo acecha, diría un adulto. Porque confía, simplemente. Confía.

Las fotos marcan imágenes de otros tiempos. Algunas apps proyectan rostros del futuro. ¿Qué nos dicen las imágenes, además del paso del tiempo? ¿Cuál es el sabor del cocktail del presente con unos toques del pasado?

Diferentes escuelas filosóficas o antropológicas nos mostraron que hay tiempo circular, tiempo lineal, tiempo en espiral. Ya empezamos a complicarnos.
Aquí se fijan los comienzos de nuestras vidas. Nacemos, vivimos y morimos. STOP.
Nacemos, vivimos, morimos, volvemos a nacer y sigue el continuo.
Nacemos, vivimos, morimos, volvemos a nacer en otra escala de alma/espíritu y sigue el continuo.

Los ritmos de las especies naturales no humanas son lineales, con ciclos regulares, aparentemente. Dia, crepúsculo y noche se suceden indefectiblemente jornada tras jornada. Esa sucesión nos marca el ritmo de nuestro organismo sin excepciones, el reloj circadiano que todos llevamos instalados. A ese reloj debemos estar atentos para cuidarnos, y optimizar nuestro mejor desenvolvimiento biológico, intelectual y creativo.

Otra diferenciación del tiempo es el “cronos” y el “kairos”, que los pensantes y ociosos griegos lograron definir. El tiempo marcado por su paso acumulativo de días y horas y minutos y segundos, y el otro el experiencial, el que se siente.
El primero lo sentimos en nuestra piel, que envejece ineludiblemente y el segundo lo acogemos en nuestro espíritu, nuestra esencia.
Si nuestro equipo va ganando por un gol y se empieza a sufrir por el ataque del rival, los minutos restantes se estiran inexplicablemente como una sombra al atardecer. ¡Esos minutos definitivamente no son de sesenta segundos!
¿Y qué sentimos cuando miramos retrospectivamente nuestra vida? ¿La percibimos como una película en cámara rápida? ¿Y si ahora miramos hacia lo que viene…será al mismo ritmo? ¿Entonces percibimos que nos queda poco recorrido en el rollo?
¿Podemos intervenir el tiempo? ¿Podemos estirarlo, explotarlo, aprovecharlo?

Se ha empleado mucho tiempo tratando de entender ese factor. El paso del tiempo se nos propone siempre para adelante: el reloj avanza sumando segundos, minutos, horas (aunque creo que las manecillas giran). El almanaque muestra paso a paso el crecimiento del mes…Nos preguntamos cuanto tiempo falta para esa cita que nos mantiene inquietos…La propuesta aquí es ir hacia otro rumbo, no hacia adelante, sino hacia adentro: allí donde el tiempo no tiene peso, no tiene cabida, no existe. Nuestro eterno presente, enhebrados mágicamente en sucesión de instantes.

A cualquier edad, todos tenemos el mismo tiempo. El instante presente. Aquí y ahora. Ningún ser viviente puede reclamar faltante de su momento presente, salvo patologías mentales severas. Claro, podemos distraernos, narcotizarnos, perdernos en la acción o en la inacción. Pero el instante presente sigue estando aquí, esperándonos. La conexión de mi consciencia y ese instante es sagrado, inescrutable, inexpugnable. Allí tenemos toda nuestra vida y todas sus posibilidades de cambio. Todas. Tu vida te está esperando. Tenés tiempo.

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