Bienvenida crisis

CRISIS…Crisálida…Metamorfosis…Evolución…Oportunidad…Puerta…

¿De qué estoy hablando…o escribiendo…o pensando? ¿Sopa de letras…Pasapalabras…o qué?

No tenés que sufrir, hay que tener pensamientos positivos, si estás mal hay que divertirse, no enrollarse, alejar los pensamientos negativos, no dejarse envolver por las emociones down…

¿Soy mis pensamientos? ¿Soy mis emociones? Mi respuesta es NO. Si no lo soy, y pretendo ser responsable (dar respuesta) de mi vida no puedo dejarme controlar por algo que no es parte de mi esencia.

¡Pero si mis pensamientos están dentro de mi cabeza! ¡Si siento la tristeza o la angustia en medio de mi pecho! y ¿leo que no soy yo? De donde parece ese repiqueteo de ideas que me atormentan y no me dejan dormir, o me despiertan, persiguiéndome durante el desayuno, entre bocado y bocado del almuerzo, ¿o cuando mi jefe me deja respirar y reflexionar sobre el propósito de mi vida…?

Los pensamientos son producto del trabajo sucio de la mente, esa arma bicéfala con la que logramos diferenciarnos del resto de las especies del mundo animal. Esa que tanto orgullo nos trae cuando en un zoológico apreciamos la similitud asombrosa de los primates o monos o parientes lejanos. O cazamos o pescamos. La mente, pantalla de nuestros pensamientos, ha sido hasta hoy nuestro superior más presente en el organigrama de nuestras vidas. No sólo nos envía sus memos con el orden del dia, sino que nos construye el ánimo con el que armamos nuestro transcurrir en la vida. Ese escenario ordenado de pensamientos que crean sentimientos que arman emociones que nos empujan a hacer y sentir aquello que no sabemos por qué aparecen en nuestra performance diaria, y que a veces nos hace arrepentirnos y sorprendernos al no saber de dónde vienen nuestras frustraciones y reacciones.

Muchos de nosotros ya hemos escuchado que tenemos que tener cuidado con la mente. Que puede engañarnos, que el ego, ese enemigo silencioso, pero nuestro, está manejando los piolines de esa pantalla mental. Pero son vecinos muy conocidos como para alejarlos del barrio en el que nos alojamos con nuestra personalidad (etimológicamente persona es máscara). Hemos construido una relación de afecto, de proximidad. Nos hemos hecho favores…si hasta ha sacado nuestra basura por nosotros, o ha respondido mensajes con nuestra voz.

Pero todo está bien, aunque todo está mal. Siento que estoy en crisis, que lo que venia siendo no, es más. Que lo que sabia hacer ya no funciona, que aquellos que estaban conmigo se fueron, o casi. Que lloro sin saber por qué, que la angustia (miedo al futuro) me domina.

Sé que tengo que estar bien, que mi lógica no me ayuda. Si hasta mis amigos tienen la receta para mis males y me la ofrecen insistentemente. ¿Por qué no logro salir de este estado oscuro?

Te propongo algún camino diferente. No es mío, pero al experimentarlo formó parte de mi bagaje de conocimiento. Dejó de ser creencia. Ahora lo sé.

Si yo no soy mis emociones, ni mis pensamientos, ni siquiera mi cuerpo, entonces yo soy mi consciencia. Desde ahí, te invito a que veas qué sentís, qué pensamientos negros te aparecen, y los contemples como algo separado de tu ser…no te pelees con ellos, no te resistas, no los aplaques o duermas, no te distraigas. Permitite SENTIR. Mirá la intensidad, la duración, la causa o motivos que disparan su aparición…. Dale lugar a tu consciencia…dale espacio a tu ser. Permitite apreciar la experiencia vital de tu existencia, o sea tu vida.

Bienvenida crisis, bendito dolor, porque nos da la oportunidad de revisar nuestra vida, nuestro interior, nuestra esencia. Michellangelo Buonarotti decía que un hombre con mirada baja y con éxito era la peor de las combinaciones hacia la felicidad. Un creativo exitoso es aquel persistente en los fracasos. Todo nacimiento que se produce en la naturaleza aparece desde el caos, donde la armonía no se sostiene, donde algo tiene que ser desechado, roto, desgarrado, abierto…

La crisálida que se convierte en mariposa, ya tenia todo lo necesario para serlo desde el primer día. Sólo necesitaba tiempo para romper su vestimenta anterior. A través del proceso de metamorfosis logró su propósito: transformarse. Vos tenés todo lo necesario, toda esa caja de herramientas, para solucionar y trascender esta crisis que te ahoga. Tu vida tiene sentido hacia la trascendencia, ser mejor, transformarse, pasar por la metamorfosis. Del resto se encarga la Vida, la Naturaleza, la Inteligencia Superior, Dios. Confiá. Descansá. Aceptá. Sonreí.

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